Hay cosas que entiendes muchos años después
- Yiyí Gutz

- hace 7 horas
- 2 min de lectura

Durante muchos años fui diseñadora de moda.
Trabajé como Directora de Producción de David Delfín y después creé mi propia marca.
Hubo colecciones.
Pasarelas.
Premios.
Prensa.
Puntos de venta.
Colaboraciones.
Y durante un tiempo mi proyecto creció muy rápido.
Yo sabía diseñar.
Sabía crear una colección.
Sabía producirla.
Había trabajado dentro de la industria.
Podía aprender sobre comunicación, estrategia o negocio.
Y, sin embargo, había una parte de todo aquello para la que nadie me había preparado.
Sostenerme a mí mientras sostenía mi marca.
Porque junto al crecimiento también estaban mi perfeccionismo.
La comparación.
El miedo a exponerme.
Mi relación con el dinero.
La autoexigencia.
El control.
Mis propias ideas sobre lo que significaba tener éxito.
Y todo eso también estaba participando en las decisiones que tomaba.
Solo que entonces yo no siempre podía verlo.
Con el tiempo me alejé durante una etapa del sector creativo.
Y mi camino me llevó por lugares aparentemente muy diferentes.
El desarrollo personal.
El coaching.
El yoga.
La meditación.
El autoconocimiento.
Empecé intentando comprenderme mejor a mí.
Y, curiosamente, cuanto más aprendía sobre las personas... más volvía mentalmente a aquella diseñadora.
A decisiones que había tomado.
A situaciones que me habían desbordado.
A cosas que había intentado solucionar desde la estrategia.
Desde el negocio.
Desde la marca.
Y que muchos años después podía observar desde un lugar completamente diferente.
Todavía no tengo una respuesta perfecta para todo aquello.
La tengo bastante menos de lo que quizá habría querido hace años.
Pero puedo ver cosas que entonces permanecían fuera de mi campo de visión.
Y eso cambia muchísimo.
Porque empiezas a comprender que detrás de un precio hay una persona poniéndolo.
Detrás de un límite hay una persona intentando sostenerlo.
Detrás de una oportunidad hay alguien decidiendo si quiere perseguirla.
Detrás de una estrategia hay alguien preguntándose qué tipo de negocio quiere crear.
Detrás de una marca de autor hay una persona.
Y después, cuando volví a trabajar acompañando a diseñadores, artesanos y otros creadores, empecé a reconocer algunas de esas conversaciones.
Historias diferentes.
Circunstancias diferentes.
Marcas completamente diferentes.
Pero una y otra vez aparecía la persona que había detrás de la decisión.
Creo que llevo muchos años intentando comprender aquella etapa de mi vida.
Y quizá una parte importante de lo que he creado durante estos últimos meses haya nacido precisamente de ahí.

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